- ARCA
- Posts
- El fracaso de Google
El fracaso de Google
El trágico ascenso y caída de Google Stadia (y por qué fracasó)


Corría el año 2018 y en los pasillos de las oficinas de Google se respiraba una mezcla de emoción y audacia. Los ingenieros, entusiasmados, intercambiaban ideas hasta altas horas de la noche.
El rumor de que algo grande se estaba gestando ya era imposible de ignorar: un nuevo servicio llamado Stadia, capaz de revolucionar el mundo de los videojuegos.
La visión era tan ambiciosa como prometedora: ¿y si, de pronto, cualquier persona pudiera disfrutar juegos de última generación sin necesidad de una consola o computadora costosa?
Bastaría con abrir una pestaña de Google Chrome, desde un celular, un televisor o una tablet, para sumergirse en mundos fantásticos. Google, firme en su misión de “hacer accesible la información a todos”, quería ahora hacer accesibles también los videojuegos.
En 2019 llegó el gran anuncio: Stadia vería la luz como “el siguiente paso del gaming”. Al principio, las promesas parecían cumplirse. La tecnología de juego en la nube funcionaba con sorprendente fluidez; quienes la probaban quedaban maravillados.

Todos imaginaban un futuro donde no tuvieran que preocuparse por renovar su PC ni comprar la última consola.
Sin embargo, la historia de Stadia comenzó a desmoronarse casi sin que sus propios creadores se dieran cuenta. Lo primero en encender las alarmas fueron detalles aparentemente insignificantes, como el retraso en la implementación de logros para mantener motivados a los usuarios.
Luego, llegó un golpe aún más desconcertante: cuando Google lanzó su nuevo Chromecast con Google TV, el propio Stadia no era compatible.
Aquella decisión resultaba incomprensible; si un servicio de Google no aparecía en un dispositivo de Google, ¿qué tan comprometida estaba la empresa con su propio proyecto?
Mientras tanto, la competencia estudiaba la oportunidad. Nvidia irrumpió con GeForce Now, permitiendo a los usuarios aprovechar los juegos que ya poseían en Steam (tienda digital).
Sony amplió su PlayStation Plus, brindando acceso a un catálogo considerable en PC y consolas. Pero quien asestó el golpe definitivo fue Xbox con xCloud Gaming: una suscripción estilo Netflix que ofrecía un extenso catálogo sin necesidad de comprar cada título por separado.

Las ventajas que inicialmente hacían de Stadia algo único se esfumaron con cada paso en falso y con cada movimiento acertado de la competencia.
Al ver que sus promesas no se cumplían y que su catálogo se quedaba corto, los desarrolladores dejaron de apostar por la plataforma. Sin juegos exclusivos, sin innovaciones que llamaran la atención, el destino de Stadia se selló muy pronto.
El final llegó en enero de 2023, cuando Google anunció el cierre definitivo de Stadia y prometió reembolsar el dinero de las compras realizadas.
Un experimento de casi tres años que, a pesar de la ilusión inicial, se derrumbó ante la falta de estrategia y el feroz avance de la competencia.
Con millones de dólares invertidos y montañas de lecciones aprendidas, Google comprendió lo que ya sabían los veteranos de la industria: la tecnología por sí sola no basta; el verdadero éxito se encuentra en la visión a largo plazo, la confianza de los desarrolladores y la capacidad de ganarse el corazón de los jugadores.
Y así, Stadia pasó a formar parte de la memoria colectiva como el proyecto que soñó con cambiarlo todo... pero que no supo mantenerse en el juego.

En un reciente artículo, exploramos cómo Nike reconfigura su legado deportivo y afronta retos al combinar innovación con rentabilidad para impulsar su posicionamiento global. Descubre más aquí.