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Planet Fitness
Cómo se convirtió en la cadena de gimnasios más grande del mundo


Corría el año 1992 cuando un gimnasio más abría sus puertas en Dover, New Hampshire. Sus fundadores, Michael y Marc Grondahl, seguían el modelo tradicional: pesas, máquinas de cardio y clientes comprometidos con su entrenamiento.
Pero pronto notaron algo curioso: la mayoría de las personas se inscribían con entusiasmo, pero pocas regresaban.
El problema estaba claro. Los gimnasios tradicionales atraían a fanáticos del fitness, pero intimidaban a quienes solo querían ejercitarse sin presiones. Así surgió una pregunta: ¿y si creaban un gimnasio para personas que no se sentían cómodas en un gimnasio?
La respuesta fue un concepto inédito: la Judgement Free Zone, un espacio sin juicios, donde cualquiera pudiera entrenar sin sentir la mirada crítica de los más experimentados.
Para reforzar esta idea, implementaron reglas estrictas contra comportamientos intimidantes, como gruñidos o levantar pesas de forma exagerada. Para evitar que la atmósfera cambiara, introdujeron la Lunk Alarm, una alarma que sonaría si alguien rompía estas normas.

El riesgo era alto, pero la apuesta funcionó. Planet Fitness atrajo a un nuevo tipo de cliente: personas que querían hacer ejercicio sin el ambiente competitivo de los gimnasios tradicionales.
Para fortalecer la lealtad de sus miembros, introdujeron una estrategia poco convencional: pizza gratis los lunes y bagels los martes de cada inicio de mes. Lejos de ser un simple obsequio, estos eventos reforzaban la idea de que su gimnasio era un lugar accesible y sin presiones.
Mientras la industria del fitness intentaba atraer a clientes dispuestos a pagar por entrenamientos intensivos y asesorías personalizadas, Planet Fitness se enfocó en la masa de personas que solo querían un espacio cómodo para moverse.
El modelo de negocio fue diseñado con precisión. Ofrecieron una membresía a bajo costo, eliminando servicios costosos como entrenadores personales y clases especializadas.
En lugar de grandes inversiones en equipos de última tecnología, priorizaron lo esencial y redujeron costos operativos.
El crecimiento fue explosivo. En 2012, la empresa facturaba 136 millones de dólares. Para 2022, los ingresos alcanzaban los 936 millones.
Su expansión fue impulsada por un sólido modelo de franquicias, permitiéndoles superar los 2,000 establecimientos en todo el mundo.

Sin embargo, el éxito trajo controversias. Los entusiastas del fitness criticaban la propuesta, argumentando que no era un gimnasio “real”. También surgieron quejas sobre la dificultad para cancelar membresías, con procesos burocráticos que obligaban a los clientes a acudir en persona en días específicos.
A pesar de las críticas, Planet Fitness se mantuvo firme en su visión. Sabían que la mayoría de las personas no buscan un gimnasio de alto rendimiento, sino un lugar accesible y sin presiones.
En 2023, la compañía rompió récords de ingresos. Mientras tanto, competidores como Crunch Fitness intentaban replicar su modelo, demostrando que la categoría de “gimnasios para gente no fitness” ya era una tendencia consolidada.
El caso de Planet Fitness deja tres grandes lecciones. Primero, la innovación no siempre es tecnológica; cambiar un modelo de negocio puede transformar una industria.
Segundo, el modelo de franquicias es una herramienta poderosa, pero mantener la calidad en cada sucursal es clave para la reputación de la marca.
Y tercero, en los negocios, no se puede complacer a todos. Siempre habrá detractores, pero lo importante es definir a quién se quiere servir.
Hoy, Planet Fitness no es solo un gimnasio. Es la prueba de que, en el mundo empresarial, encontrar a tu cliente ideal y construir un espacio a su medida puede ser la clave del éxito.

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